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Traumatismos Uterales Y Del Periné Por Asta De Toro
 

1º.- INTRODUCCIÓN ANATÓMICA

 

Se conoce la lidia de los toros bravos a caballo y a pie en fiestas y torneos reales desde hace más de mil años pero, escribe el Dr. D. Mariano F Zumel, autor de las páginas de la cirugía en heridas por asta de toro del Cossío que no encuentra explicación que justifique cuál es la causa por la que no existen referencias escritas de las lesiones de los lidiadores que con tanta frecuencia morían, hasta hallar informes de autopsias muy entrado el siglo XIX.

El trabajo más importante es el realizado por el Dr. Segovia, cirujano de la plaza de toros de Madrid, en colaboración con los Dres. Aznár y Hombría, estudiando la bacteriología de las heridas por asta de toro: “estudio de la flora bacteriana de las astas de toro y de las heridas que estas ocasionan, en el boletín técnico de la Dirección General de Sanidad de Madrid de 1998. La flora bacteriana de gérmenes aerobio y anaerobios es similar a las heridas de guerra y por tanto deben tratarse como candidatas a complicaciones infecciosas que pueden llegar hasta la gangrena gaseosa. Las heridas producidas por hasta de toro son conocidas con el nombre de cornadas y se ha escrito que por donde entra el asta de toro puede entrar también la muerte (Dr. Campos Licastro en el libro de traumatología taurina, Méjico 1974).

En la producción de la lesión por asta de toro se trata del encuentro de dos cuerpos en movimiento, el cuerno del toro y el cuerpo del torero, y los derrotes del toro en el cuerpo del torero cambian la posición de la cornada, por ello las trayectorias están determinadas por estos factores y por la propia embestida de la animal que dispone de unos grupos musculares muy potentes en el cuello.

Se conoce la resistencia elástica de los tejidos de nuestro organismo, la piel y los tejidos en su oposición para la penetración como resistencia constante de Liebert, con el torero en pie por la contractura de ambas extremidades inferiores la cornada puede ser más segura, profunda y grave que con el torero cogido en movimiento, andando o corriendo.

Las heridas de la región perineal, perianal e isquiorectal son de pronóstico grave, pueden asociar la lesión por proximidad del recto. Por consiguiente es fácil comprender el gran riesgo de sepsis incluyendo gérmenes anaerobios responsables de abcesos e incluso de gangrena gaseosa. Es importante tener presente el riesgo de lesión de las fiebres del esfínter externo del ano. Cuando la cornada rompe este anillo muscular el esfínter no cierra y se produce una incontinencia de gases y heces con una situación muy incapacitante y angustiosa para el paciente.

 

ANATOMIA DE PERINE Y ESPACIOS PERINEALES.

 

La descripción anatómica de los elementos que configuran la región perineal y de los espacios funcionales puede ser muy prolija, y por ello objeto de consulta específica en cualquier atlas o tratado de anatomía, pero nos centraremos en los aspectos descriptivos en relación con el presente trabajo. Se comprende por concepto de periné el conjunto de partes blandas y musculares que cierran caudalmente la cavidad pelviana en un marco osteofibroso que traza una línea entre las dos tuberosidades isquiáticas, distinguiendo por tanto el perineo anterior, diferente en cada sexo, y el perineo posterior centrado en el ano en un esquema clásico de un rombo con el triángulo anterior y triángulo o perineo posterior.

El diafragma urogenital constituye una lámina del músculo estriado entre ambos arcos del pubis y cubre la porción anterior de la apertura inferior de la pelvis. Los músculos trasversos profundos del periné discurren transversalmente, mientras que el esfínter estriado de la uretra rodea la uretra masculina por debajo del apex de la próstata. El núcleo fibroso central del periné es el punto de convergencia de varios músculos a saber: bulbo esponjoso, esfínter externo del ano, trasverso superficial y trasverso profundo del periné y se sitúa por delante del ano y se une al borde posterior de la membrana perineal.

La fascia perineal consta de lámina superficial y de lámina profunda. Ente la fascia perineal superficial y la membrana perineal se sitúa el espacio perineal superficial que en el varón está ocupado por la raiz del pene y la musculatura asociada, porción proximal de la uretra esponjosa, músculos superficiales trasversos profundos del periné, ramas de los vasos pudendos internos y de los nervios pudendos. En la mujer se encuentra a este nivel la raiz del clítoris y la musculatura asociada, los bulbos del vestíbulo, los músculos superficiales del periné, los vasos y nervios relacionados con las glándulas vestibulares mayores.

 

El espacio perineal profundo es el espacio limitado entre las hojas superior e inferior del diafragma urogenital. En el hombre contiene la uretra membranosa, el músculo esfínter externo de la uretra, las glándulas bulbo-uretrales, el músculo trasverso profundo del periné y los vasos y nervios relacionados.

En la mujer se encuentra la porción proximal de la uretra, el esfínter externo de la uretra, el músculo trasverso profundo del periné y los vasos y nervios relacionados. Por último el diafragma pélvico separa la cavidad pelviana del periné. El recto continúa ascendiendo con el colon sigmoide, distalmente con el conducto anal. El peritoneo cubre la cara anterior y lateral del tercio superior del recto y la cara anterior del tercio medio y no existe en el tercio inferior del recto. En el varón el peritoneo se refleja desde el recto a la pared posterior de la vejiga formando el suelo del fondo de saco recto-vesical. En la mujer el peritoneo se refleja desde el recto hasta el fornix posterior de la vagina formando el suelo del fondo de saco recto-uterino. En  ambos sexos la reflexiones laterales del peritoneo desde los tercios mas superior del recto forman las fosas para-rectales, que permiten la distensión de la ampolla rectal cuando ésta se ocupa por las heces.

El recto contacta en su dorso sobre las tres vértebras sacras inferiores, el coxis, el ligamento ano-coxígeo, los vasos sacros medios y los extremos inferiores de los troncos simpáticos y de los plexos sacros. En el varón el recto se relaciona en su cara anterior con el fondo de la vejiga, porción distal de los uréteres, conductos deferentes, vesículas seminales y la glándula prostática. El tabique recto-vesical se sitúa entre el fondo de la vejiga y la ampolla rectal estando íntimamente relacionado con las vesículas seminales y la próstata.

En la mujer el recto se relaciona centralmente con la vagina y está separado de su fornix posterior y cuello por el fondo de saco recto-uterino. Inferior a este fondo de saco el delgado tabique recto-vaginal separa el recto de la mitad superior de la pared posterior de la vagina.

 

 

 

 
 
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