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El encaste Villamarta presenta unas particularidades que si bien en su fundación lo podemos considerar como uno más de la línea Vistahermosa, mayoritaria en el campo español, no podemos decir lo mismo en cuanto a la mezcla de sangres que le hace ser un encaste muy particular que además de darse en todas aquellas ganaderías descendientes del mismo, ha servido como manantial importante de sangre en un encaste tan importante como el de Núñez. En 1885 compra el ganadero Eduardo Ibarra la parte de la ganadería de Murube que le había correspondido a Felipe Murube y dentro de las ventas que haría Ibarra una de ellas seria en 1896 a José Carvajal. En 1914 Álvaro Dávila Agreda, Marqués de Villamarta, funda la ganadería que daría lugar a un encaste propio en el que buscó la toreabilidad de los Vistahermosa y el tamaño de lo Vazqueño, aunque con un claro predominio de lo primero mezclando sangre Murube, Urcola y Medina Garvey, con sementales de Parladé, con algo de Santa Coloma y la vacada de José Carvajal que había comprado a Ibarra. Evidentemente las gotas vazqueñas se lo dió la ganadería de Medina Garvey, responsable de los pelajes típicos de la casta con pintas berrendas y salpicadas. Unas vez quedó la ganadería en manos de sus herederos la misma pasó a diferentes ganaderos como Carlos Núñez, Salvador Guardiola o Clemente Tassara. Carlos Núñez utilizó la sangre Villamarta para refrescar lo que ya tenía por las dos ramas parladeñas como eran la Rincón y la Mora Figueroa, logrando el célebre ganadero un encaste de un predicamento en los años 60 y 70, lo que le llegó a Tassara sería vendido a diferentes ganaderos y sólo se conserva como tal lo de la familia Guardiola que lo tienen en sus diferentes hierros familiares. Su comportamiento es dispar debido a la mezcla de sangres siendo diferente la dulzura de los Manuel Álvarez o Bernardino Jiménez a la más temperamental de los Guardiola. De cabeza alargada y perfiles generalmente subcóncavos, de ojos grandes y viva mirada, de buen desarrollo de defensas, a veces corralones y astifinos y astiblancos, de punta muy negra, con buena papada. Animales hondos, agalgados o bien enmorrillados, algunos con lordosis, de tercio posterior proporcionado, generalmente de pelo negro, aunque se dan castaños y cárdenos así como accidentales como facados, coliblancos, jirones, luceros o caribellos.
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