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Chiclana
 

El empresario y fotógrafo D. Pedro Leal, artífice del Museo Paquiro de Chiclana no había visitado jamás un museo de esta índole cuando un día de hace casi una década descubrió el museo taurino de una capital andaluza. Confiesa que la casa era muy bonita, pero los contenidos no le parecieron nada relevantes para lo que era una ciudad tan trascendental en el mundo del toreo. Pensó que si aquello era un museo taurino, con unos carteles, algunas esculturas y varios trajes, unas cuantas fotos y poco más, podrían montaruno en su municipio e incluso mejor. Chiclana cuenta con el máximo exponente del toreo del siglo XIX, la figura más importante, Paquiro, y otros cuatro toreros significativos de esa fecha, siendo la ciudad de más categoría entonces en este campo, por lo que se le ocurrió empezar la colección. El fondo del museo se fue conformando con cuadros, láminas, carteles, esculturas y demás piezas procedentes en parte de adquisiciones a anticuarios y por otro lado con encargos a los artistas de Chiclana y del entorno de la Bahía de Cádiz, mientras se cuidaba con especial dedicación la Biblioteca Taurina Romántica. Para encontrar estas joyas literarias el promotor del museo visita librerías antiguas de Madrid y coleccionistas taurinos, e indica que mantiene contactos con las dos librerías más reputadas de la capital, y cada vez que dispone de dinero va comprando algunos de los ejemplares que le tienen guardados. Son libros muy antiguos, y por tanto, muy caros. Pretende tener todos esos ejemplares que hablen de la tauromaquia del siglo XIX. Paquiro, José Cándido, su hijo Jerónimo José; José Redondo El Chiclanero, y otro que no es tan conocido, pero muy interesante también y que fue un buen torero, Manuel Jiménez Meléndez, El Cano. De todos ellos el monográfico dispone de algún que otro óleo. Pedro ha podido contemplar carteles de este romántico periodo hasta en Cuba, en los que se anunciaban coletudos con el cotizado apodo de «El Chiclanero». Era como una marca de calidad en los toros, y aunque pusieran Chiclanero los lidiadores no eran de este lugar, aunque sí aparecían otros que ponían «El Chiclanero», de Chiclana. El museo que fue inaugurado en marzo de 2003; se alberga en un edificio con historia, que se supone fue sucesivamente un antiguo granero, una ermita, y que se utilizó también como aduana antes de que sus dos plantas acogieran la colección inicial con el dinámico complemento de la galería «El Callejón», para exposiciones itinerantes y una zona para actos y charlas culturales al aire libre, un patio destinado a recitales poéticos, presentaciones de libros, conciertos de cantautores, exposiciones, conferencias… Desde que se ha sabido de la existencia del museo han sido entregados algunos objetos en depósito como un precioso cartel de una corrida del Corpus en Cádiz, unas hojillas de mano, textos, y libros que se han sumado a piezas de relieve, tal el gigantesco toro obra del escultor Carlos Quevedo, o la bonita maqueta de corte romántico del coso rondeño.

La primera sala del museo está dedicada a la figura de Paquiro y se ha colocado en ella la escultura original que del Torero Legislador hizo Nacho Falguera, una estatua que el matador tenía en la Plaza España de la localidad gaditana, y que fue cedida por el Ayuntamiento tras restaurarse y poner en su lugar una de bronce. Esta escultura ha sido rodeada de reliquias vinculadas a este pilar de la Fiesta como una recreación del escritorio donde supuestamente escribio su Tauromaquia, un oratorio de torero, una substancial exposición dedicada a la Chiclana del XIX y enfrente otra de la España en ese mismo siglo, para contextualizar lo que era el pueblo y el país en esa época. Los toreros de la tierra han sido destacados con la original iniciativa de su propia galería donde cuelga la serie de óleos realizada por el pintor Jesús Romero que ha retratado a los diestros Emilio Oliva Fornell, Adolfo Ávila, Paquiro; Emilio Oliva Baro, Cristo González, David Oliva y Abel Oliva… de momento. La vocación didáctica de esta exposición taurina permanente pretende acercar y transmitir la cultura taurina al visitante neófito con un espacio donde descubrir los detalles y secretos del traje de luces, los tercios de la lidia, los diferentes tipos de ganado bravo según sus encastes, con aclaraciones sobre las distintas cornamentas y capas de los astados.

Las carambolas del destino han provocado un revulsivo vuelco para el museo Paquiro cuando Pedro Leal, propietario y director del Museo Taurino Municipal, se hizo eco de la existencia de la colección Sagnier. La escritora Blanca Ramos Romero ilustró la portada del libro Imaginario Taurino con una de las piezas maestras de la colección, el famoso retrato de Francisco Montes Paquiro, obra de Cavanna, que llamó poderosamente la atención de Pedro Leal. Más de mil piezas componen el legado de temas taurinos que iniciara Ignacio Sagnier y que conforman pinturas, esculturas, tapices, terracotas, carteles, etc. Fue incluso mejorado cuando su sobrino Juan se hizo cargo de su custodia y mantenimiento, lo que ocurría tras el fallecimiento de su tío Ignacio, que no tuvo herederos directos. Pedro Leal se decidió a acudir a Gerona para localizar la colección, con el propósito que el cuadro y otras piezas vinculadas al reconocido como uno de los Padres de la Tauromaquia pudieran ser expuestos en Chiclana para conmemorar por todo lo alto en el año 2005 el bicentenario de su nacimiento. Lejos estaba entonces de sospechar que este encuentro desembocaría en el sorprendente desenlace de la venta de la colección al Ayuntamiento de Chiclana. Por su parte, Juan había así cumplido fielmente una de las máximas que perseguía su antecesor, que era evitar la atomización y desmembramiento de la colección, una de las más valiosas a nivel mundial. Mientras la fortuna aliada a los espléndidos esfuerzos y empeño conjuntos del director del museo y del ayuntamiento chiclanero ha posibilitado que sea definitivamente acogida en el museo taurino Francisco Montes Paquiro, donde encontrará su refugio ideal. El retrato de Paquiro, obra de Cavanna, santo y seña de esta colección, y el busto de Piquer y Duart, que refleja escrupulosamente el rostro de Francisco Montes Paquiro al haber sido realizado con una mascarilla que se le tomó tras su muerte en enero de 1851, suponen un complemento cultural de relevancia ante el futuro turístico de la ciudad, y los ediles argumentan la compra significando que «se trataba de una oportunidad que no se podía perder, pese a que no estaba en el guión su compra», ya que ni siquiera imaginaban que ésta pudiera llegar a concretarse. Recientemente empezaron las obras de ampliación de las actuales instalaciones del Museo, ya reabiertas para dar acogida a los múltiples actos de celebración del Bicentenario del nacimiento de Paquiro.

Una exposición, que reúne más de una veintena de óleos de Francisco Hidalgo, se ha encuadrado dentro del programa de actividades fomentado por el Ayuntamiento con obras de mediano y pequeño formato seleccionadas por su autor, un consagrado artista de contrastado perfil, que puede presumir de haber sido el protagonista ineluctable de más de treinta muestras del arte de la pintura. Óleos esencialmente costumbristas con clara vocación decorativa con un especial trato de los toros, mayorales, toreros, manolas, majos, etc. Un prólogo de lujo para pasar el testigo, en tan señalada efemérides, al espléndido II Congreso vertebrado en tres grandes bloques, respetando el formato que el propio Paquiro en su obra «Tauromaquia» estableció: I. «De las condiciones que indispensablemente debe tener un torero» II. «De los requisitos que deben tener los toros para lidiar» III. «De la reforma del espectáculo» Según José María Román, alcalde de Chiclana, «estos actos conmemorativos de Paquiro no entendemos que sea con la finalidad de destino tan sólo a la afición taurina, sino también cuantas personas aman nuestra historia y nuestra cultura en las que tan presente se encuentra a lo largo de los siglos el mundo del toro. Por eso, convencidos de que unas u otras actividades serán del agrado del público, ponemos nuestra ciudad a su disposición, en la esperanza de que disfruten las actividades». El mes de mayo auspició la feliz reapertura de un museo de abolengo, que sin duda y a la vista de su patrimonio pasará a convertirse en uno de los más cotizados del orbe taurino.

 

 
 
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