No son muchos los pasodobles toreros de ese amplio y bien surtido repertorio taurino en los que su fama y popularidad hayan corrido pareja con las de diestro al que fueron dedicados. Una excepción la constituye el pasodoble que los maestros Rafael Oropesa y Florencio Ledesma compusieron y dedicaron al diestro Domingo López Ortega, en el mundo de los toros acanelado como Domingo Ortega. Un pasodoble que, pese a sus más de setenta años de existencia, no ha perdido un ápice de frescura y aroma torero, y que, sin duda, todos los lectores de esta página músico-taurina conocen. No había alcanzado el pináculo de la fama el joven diestro de Borox, cuando en el año 1931, justamente en el que se doctora matador de toros en Barcelona de manos de Rafael de la Vega, "Gitanillo de Triana", en presencia del valenciano Vicente Barrera, los maestros antes citados, a instancia del apoderado del diestro borojeño. Domingo González, "Dominguín", compusieron y llevaron al pentagrama tan popular pasodoble. Salvador Mauri compuso la letra, cuyo estribillo, me atrevería a asegurar, la mayoría de los aficionados lo han tarareado alguna que otra vez. ¡Seguro que si! Seguro que tú también, entrañable y asiduo lector de esta página,en alguna ocasión, al escuchar su pegadizo estribillo, lo has acompañado con aquello de:
"¡Ortega!, ¡Domingo Ortega!,
torero de maravilla,
tu estilo divino ciega
el sol de Castilla".
Su estreno tuvo lugar una noche del ya lejano año de 1931 en el Café de Atocha, interpretándolo la Banda que el propio Rafael Oropesa dirigía en el ya desaparecido y
popular establecimiento madrileño. Aquella noche, con un numeroso auditorio, entre el que se encontraba el propio Domingo Ortega, su apoderado Domingo González, "Dominguín" y un nutrido número de entusiastas seguidores y admiradores del diestro, sonó por primera vez el inspirado pasodoble, que fue acogido clamorosamente, obligando los asistentes a tan original estreno a interpretar de nuevo tan torera y garbosa partitura, que a partir de entonces gozó de tanta fama y popularidad como la que alcanzara el propio torero. No fue el único pasodoble que contabilizó en su haber el diestro de Borox a él dedicado. Los autores Colorado, Abad, Valero y Gavira compusieron uno en su honor; el insigne músico toledano, Emilio Cebrián Ruíz, le compuso y dedicó el titulado: "El brillante de Borox" y la compositora Rosario Cárceles, le compuso otro con el original título de: ¡Viva Borox, que es su tierra!