Con tarde soleada y fría, soplando el viento del Guadarrama se ha iniciado la tempranera feria de la localidad madrileña. Se corrieron toros de la ganadería linarense de Gregorio Garzón, bien presentados, que flojearon de remos con repetidas caídas, quedando cortos de arrancada y embistiendo con la cara a media altura, desarrollaron más genio que bravura.
Crónica de José Julio GarcíaFotogalería
Ajalvir, 1º de feria